Represión en Cuba

Nuevo Expediente Santiesteban

Nuevo Expediente Santiesteban
El mecanismo de anulación es limpiamente burocrático: no se puede
contratar al abogado sin tener el expediente hecho. Los sótanos sirven
para preparar el proceso
sábado, agosto 16, 2014 | Lilianne Ruiz

LA HABANA, Cuba. -En los portales de la avenida Acosta, en el barrio de
La Víbora, unos seres mustios venden estropajos de aluminio, esparadrapo
y cajitas de fósforos. A pocos metros, cruzando la Calzada de Diez de
Octubre –antaño de Jesús del Monte–, está la otrora estación policial de
Acosta y Diez de Octubre que ahora se anuncia, mediante una señal
lumínica, como Unidad Territorial de investigación Criminal y
Operaciones del Ministerio del Interior. Las últimas noticias sobre el
escritor Ángel Santiesteban lo ubican en las celdas de ese siniestro lugar.

Otro escritor, el checo Milán Kundera, víctima en su tiempo de los
mismos procedimientos, apuntaba que en los archivos de la policía
política está nuestra única inmortalidad. En esta ciudad de nombres
cambiados, de la poesía al coro militar, donde la violación de los
derechos humanos se llama antimperialismo y defensa inconsulta del
socialismo, y unos seres sin nombre y sin voz venden estropajos para
poder comer, pienso en mi amigo que está pasando por una misma desgracia
espantosa.

Salvo Daniela Santiesteban, su hija de 18 años, suficientemente
desconcertada y aterrada como para querer hablar con la prensa
independiente o con los amigos disidentes de su padre, nadie más le ha
visto ni puede corroborar que no ha sido maltratado, ni que
efectivamente haya intentado fugarse de su prisión, como expresan las
autoridades.

El edificio de la Unidad Territorial tiene garita de vigilancia. Parece
ser la entrada por donde conducen a los detenidos hasta los calabozos,
que están en los sótanos. Los que han salido de esa prisión cuentan que
debajo hay alrededor de 70 celdas. También que en esos lugares se busca
en todos los casos la confesión de los detenidos. No importa si no saben
ni la j de los delitos que les presenta el oficial. El expediente puede
ser falso. Se necesita tiempo para llenarlo, por lo que para conseguir
la autoinculpación, la falsa confesión, se precisa de la ausencia de un
abogado.

Este es el comienzo de la dominación total: que los detenidos no puedan
contar con ese derecho desde el inicio del proceso de instrucción. El
mecanismo de anulación es limpiamente burocrático: no se puede contratar
al abogado sin tener expediente y número de causa. Los sótanos sirven
para preparar el proceso.

Es en las celdas donde se llama a interrogatorio a cualquier hora, a
donde ningún familiar puede acceder si no es en condición también de
preso y hasta donde la dieta pasa por un minucioso estudio con la
finalidad de suprimir nuestra condición de sujeto de derecho. Es allí
donde se estaría armando dicho expediente y numerando la causa en la más
total incomunicación. Ya lo dijo Hannah Arendt, quien en 1961 formuló la
expresión “banalidad del mal” como un fenómeno característico de toda
dictadura: El primer paso esencial en el camino que conduce a la
dominación total consiste en suprimir la persona jurídica en el Hombre.

Hay otra entrada frontal en el edificio. Subiendo las escaleras se llega
a un recibidor verde chillón, con un silencio sepulcral. Plantas
ornamentales, siempre las mismas: pobres enredaderas de malanga. Cuadros
de Castro y otros alegóricos al 26 de Julio ambientan el lugar, para que
no quepa duda de que estamos en el infierno. En ese lúgubre espacio, el
oficial de guardia se negó a responder mis preguntas acerca de la
situación del detenido. Dice que solo su familia puede verlo y que está
acusado de “evasión de detenidos”. “No le doy más información”,
concluye. La expresión “evasión de detenidos” parece un sinsentido. No
me queda claro de qué lo acusan. Tampoco responde cuál es su nombre y
cuáles sus grados militares, a pesar de que le dije, antes de que él me
pidiera el carnet de identidad, quién soy y a qué me dedico.

Conozco a Ángel. Antes de ser llevado a prisión tuvo tiempo de salir de
la isla pero no es ese su propósito. Su conciencia de no ser culpable
del delito que le fabricó la policía política en contubernio con su ex
mujer, Kenia Diley Rodríguez, quien ya le había hecho amenazas de que
iba a destruirle, le hizo creer hasta el último momento que no sería
posible que las autoridades llegaran tan lejos en la consumación del mal.

Una de las tardes que conversamos del tema, me expresó cómo al principio
de todo el proceso, ni él ni las personas que le servirían de testigos,
dando fe de que le acompañaban a la misma hora y el mismo día de los
hechos contados por su acusadora Diley Rodríguez, creyeron posible que
se abriera una causa en su contra. Pero se armó un expediente con número
de causa. Luego, sus abogados le decían que era imposible que hubiera
juicio porque aquello iba contra toda lógica. Y hubo juicio. ¿Y la
sentencia? Le fue anunciada previamente durante una detención, por un
esbirro de la policía política que se hace llamar Camilo ?célebre por su
sadismo? con la cantidad exacta de años a los que fue condenado. Cinco.

Así que el de ahora no es el primer expediente trabajado contra Ángel
Santiesteban.

Entrevista con Martí Noticias

El asentamiento militar en Lawton, que se presenta como Empresa
Constructora de Viviendas del Ministerio del Interior (MININT), sería el
último lugar donde fue visto. Así que fui hasta allí, a continuación.
Los reclusos, a través de una cerca, me repitieron la versión de las
autoridades, pero ninguno pudo decirme que efectivamente le vio
traspasando los límites del penal. Solo afirman lo que las autoridades
dicen.

Un amigo del escritor, nombrado Reinaldo Gantes Hidalgo, fue “visitado”
por la Seguridad del Estado, en una movida que puede estar formando
parte de la nueva fabricación jurídica, para preguntarle si sabía en
dónde estaba Santiesteban. Otro que me pidió no revelar su identidad,
por temor a represalias, fue detenido durante una semana, acusado de
complicidad sin ninguna evidencia, pero tampoco ha visto a Santiesteban.
Y es claro que la Seguridad del Estado no se ahorraría una detención
arbitraria con tal de propagar la versión que le convenga a sus aviesos
propósitos.

Gantes Hidalgo narra que después de la visita del hijo de Colomé Ibarra,
actual Ministro del Interior, al asentamiento militar de régimen
carcelario, en su condición de jefe de la Empresa Constructora de
Viviendas del MININT, y de la fuga de un lanchero, recluso que consiguió
llegar a Miami, tres guardias vigilaban a Santiesteban a toda hora,
incluso cuando iba al baño. Todo lo cual vuelve más inconsistente la
versión oficial.

Si existe relación entre esa visita y el aumento de la vigilancia solo
podemos derivarlo de la pregunta que le hizo Colomé jr. Con mucho
sarcasmo éste le indaga por la mujer que llamaba a la Dirección General
de Cárceles y Prisiones para denunciarlo por la posesión de una laptop y
un teléfono celular escondidos dentro del penal, y por un supuesto plan
de fuga de la prisión. A partir de ahí, empezaron también los registros.
Con estos avisos, parece muy poco probable que Santiesteban hubiese
improvisado una fuga en una isla donde hay un policía custodiando casi
cada esquina, y perseguidoras patrullando las 24 horas gracias al
petróleo venezolano.

Todo esto apunta a un montaje en su contra, luego de que su hijo Eduardo
Santiesteban, de 17 años, concediera una entrevista a la periodista
Karen Caballero de Martí Noticias, donde denunciaba la manipulación de
la Seguridad del Estado en el juicio contra su padre. A partir de aquí
comienza a destruirse el primer expediente. Recordemos que durante el
juicio fue usada, como pretendida prueba, su declaración de que Ángel no
le acompañaba en su casa para, en un raro empleo sofístico de la
ubicuidad, aducir que se encontraba en el domicilio de su madre Kenia
Diley. Como si por estar ausente de un lugar se estuviera fatalmente en
otro.

De modo que la malicia de la fiscalía, sumada a la no independencia de
los tribunales, dio por resultado una sentencia injusta basada en
razonamientos, torceduras y falta de pruebas ridículos.

Hasta que Ángel Santiesteban no exprese su versión, no se puede creer la
de las autoridades; dependientes de un gobierno del que se puede decir
no solo que miente, sino también que casi nunca dice la verdad.

Source: Nuevo Expediente Santiesteban | Cubanet –
http://www.cubanet.org/destacados/nuevo-expediente-santiesteban/

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