Represión en Cuba

Cuba Posible – ¿Nueva fuerza política en la isla?

Cuba Posible: ¿Nueva fuerza política en la isla?
junio 14, 2016
Rolando Cartaya

Con un discurso disonante –aunque todavía armónico– más inclusivo y
centrista, el laboratorio de ideas creado por Roberto Veiga y Lenier
González ha entusiasmado a intelectuales críticos y atraido las iras del
Gobierno ¿Se convertirá Cuba Posible en partido legal?
El famoso cantautor cubano Silvio Rodríguez ha publicado en su blog
Segunda Cita una entrevista realizada por Cuba Posible (CP) al Premio
Nacional de Ciencias Sociales de Cuba Aurelio Alonso. ¿El tema?: “La
necesaria apertura a un debate inteligente, comprometido, desprejuiciado
y sin temores”.

La decisión podría interpretarse como un espaldarazo de Rodríguez, un ex
diputado a la Asamblea Nacional de Cuba y cauteloso crítico del
inmovilismo político en Cuba, al “laboratorio de ideas” fundado por
Roberto Veiga y Lenier González, los exeditores de la publicación
católica Espacio Laical.

El periodista uruguayo-cubano Fernando Ravsberg describe en el diario
español Público.es a CP, la criatura de Veiga y González, como “una
nueva fuerza política” que estaría luchando por hacer más diversa la
participación en el debate que se avecina sobre el futuro de Cuba, una
discusión aún controlada por la ortodoxia comunista.

“Las diferencias”, dice Ravsberg, “no radican en la participación de los
disidentes tradicionales, que no tienen ninguna influencia social, sino
en una nueva fuerza política surgida durante los últimos años, Cuba
Posible. Esta formación nace bajo el paraguas de la Iglesia Católica,
pero se desprende de ella y se nutre con intelectuales de todos los
sectores, incluso algunos destacados marxistas”.

Antes de perder el amparo de la Iglesia, Veiga y González promovieron
desde Espacio Laical debates sobre los problemas de Cuba que incluyeron
a cubanos de la isla (Omar Everleny Pérez, Pavel Vidal, Jesús Arboleya)
y emigrados (Carmelo Mesa-Lago, Carlos Saladrigas, Arturo López Levy)
generalmente con criterios divergentes del dogma oficial, pero sin una
confrontación directa con el gobierno de la isla.

Las opiniones vertidas por Alonso en la entrevista son un ejemplo de esa
“unidad, pero no uniformidad” que persigue Cuba Posible. Por ejemplo,
admite las presiones políticas y sociales contra la disidencia,
incluidas las sanciones, condenaciones y campañas de desprestigio,
aunque no las identifica como la ejecución de una política oficial, sino
que las personaliza como “celo oficioso” o “simple superficialidad”,
rezagos de “deformaciones autoritarias que no han quedado atrás”:

“En general, mejoran las actitudes para reclamar el respeto del otro,
reciprocándolo, cuando afloran las diferencias. Tampoco afirmaría que
hayamos llegado a un punto en que el pensamiento crítico pueda ejercerse
y difundirse exento de presiones, políticas o sociales, cuando discrepa
del discurso político reconocido. En unos casos por celo oficioso, pero
en otros por simple superficialidad. Aclaro una distinción que hice:
considero presiones políticas la sanción o la condenación explícita, una
limitación abierta, el cierre de una revista, una acusación injusta o
parcial, por ejemplo. Además, el rechazo a ser publicado, la
proscripción para disertar en el aula, para participar en debates, la
exclusión profesional, las restricciones para ejercer con espontaneidad
una iniciativa de asociación dentro de las proyecciones mismas de la
transición socialista, y las campañas contra el prestigio del oponente,
se den al amparo de una autoridad o se produzcan entre simples
polemistas, prefiero calificarlas de presiones de carácter social y creo
que ponen de manifiesto la dimensión cultural de deformaciones
autoritarias que no han quedado atrás”, explica Alonso.

Contraofensiva ortodoxa

Como han señalado Ravsberg en Público.es y (en la publicación
estadounidense Politico) la periodista especializada en asuntos cubanos
Ann-Louise Bardach, el reciente VII Congreso del Partido Comunista fue
escenario de una contraofensiva de la ortodoxia comunista contra una
mayor apertura política y económica en la isla.

“Los ortodoxos quieren cambiar nada menos que 600 puntos de la propuesta
de modelo realizada por el gobierno. Para lograrlo intentaron limitar el
debate al reciente Congreso del Partido donde contaban con más fuerza.
Sin embargo, la protesta surgió desde la misma militancia comunista (…)
Finalmente, se acordó llevar el debate a toda la nación”, dice Ravsberg.

Bardach apunta, por su parte, que tras ser exhortados por Fidel Castro a
“luchar sin tregua” los intransigentes del Partido “pasaron los primeros
tres días del Congreso emitiendo edictos retrógrados, restableciendo su
hegemonía”. Aferrados por puro instinto de supervivencia a la línea
dura, “rechazaron el retiro de la vieja guardia y demeritaron las
reformas que podían rescatar a la moribunda economía”.

Bajo la égida de la intolerancia partidista (Raúl Castro reiteró en el
Congreso que el Partido seguirá siendo la fuerza directriz de la
sociedad), la labor de Cuba Posible a través de su discurso disonante
–sin llegar a quebrar la armonía– y más centrista e inclusivo, es
aplaudida por algunos, mientras que otros la consideran insuficiente.

Refiriéndose en Diario de Cuba al evento “Cuba y los desafíos actuales”,
celebrado el mes pasado en Nueva York, el escritor cubano Francisco
Almagro reseña: “En cuatro paneles formados principalmente por cubanos
de la Isla y de la diáspora, se debatió sobre la aspiración al
desarrollo hasta 2030, la calidad del cambio social con bienestar,
equidad y justicia; cómo ven la Cuba presente personajes de la política
global, y por último, si la supuestas transformaciones en Cuba son
asuntos de poder, de conocimiento o de actores. Lo más interesante del
evento fue la pluralidad, cuando no los puntos divergentes e incluso
contrapuestos de quienes allí participaron”.

En cambio, para el académico cubano Haroldo Dilla en Cubaencuentro , si
bien la existencia de CP es positiva, su inclusividad es limitada:

“Me parece muy bien que CP se reúna, en New York o en La Habana. Me
parece muy importante que potencie la discusión sobre el futuro de la
Isla. CP es una plataforma legítima y con un rol limitado, pero positivo
en muchos sentidos. Y creo que esta reunión tuvo a su favor figuras
intelectuales aceptables, y algunas de primer orden como fueron los
casos de Carmelo Mesa Lago, Pedro Monreal y Mauricio de Miranda”, señaló
Dilla.

“Pero también creo que Cuba Posible está comportándose con el mismo
sectarismo exclusionista que el Gobierno cubano. Solo que cada cual
escoge a sus ilegítimos. Voy a recordar que en los mismos momentos en
que se celebraba esta reunión, estaban en New York diferentes cubanos
con méritos suficientes para estar en la reunión, e incluso en algún
panel”, acotó.

“Estaba, por ejemplo, Manuel Cuesta Morúa, activista cívico
oposicionista con un perfil intelectual plenamente reconocido y que
acaba de lanzar un programa político/social democrático de altos
quilates. Estaba Rafael Rojas, a quien no tengo que presentar, y al que
se permitió asistir en el público por petición propia. Estaba Armando
Chaguaceda, un doctor en Ciencias con una obra teórica de muy alta
calidad. Y estaba yo, que al menos me merecía que me hubieran invitado a
mirar sin hablar”, agregó.

“La exclusión tiene que ver con otra variable: la lealtad al Gobierno
cubano. Al menos esa variable blanda de lealtad que sigue considerando a
la élite política cubana como un interlocutor legítimo y creíble (la
apología al discurso supuestamente democratizador de Raúl Castro es
enternecedora), al régimen como un dispositivo reformable, y a los
opositores que no creen en eso como fichas despreciables”, aseveró Dilla.

¿En la cerca?

Aunque el amago (armónico con el poder) de CP hacia el centro político
puede ser un atractivo para ciertos críticos orgánicos, o para aquellos
que, aunque no se creen el manual, tampoco tienen vocación de kamikaze
como los opositores activos, un viejo dicho recurrido por los militantes
del partido para “echar frío” a los alteradores de la sagrada unanimidad
prescribe que “aquí nadie puede estar en la cerca”. Y así la propaganda
oficial no ha tardado en enfilar sus cañones contra el laboratorio de
Veiga y González.

“Con el lenguaje arrogante que caracteriza a todo pensamiento
totalitario, los pelotones de fusilamiento digital cubanos
—ajusticiadores en las sombras— vieron en los participantes,
auspiciadores y financistas a “agentes de la CIA”, “especialistas de la
subversión”, y “viejos amigos de la FNCA (Fundación Nacional Cubano
Americana)”, dice Almagro.

Tanto Las Razones de Cuba, un sitio de la Seguridad del Estado, como el
bloguero oficialista Iroel Sánchez ( “el oficial que atiende”
extraoficialmente a CP), pasan por alto en su misión de desprestigio que
el evento en Nueva York fue patrocinado por la Oficina de Washington
para América Latina (WOLA), “una organización autofinanciada y con un
largo expediente de lucha a favor de eliminar el embargo y cooperar en
la mejoría de las relaciones entre Cuba y EEUU”, como señala Almagro,
para concentrarse en la sede de la conferencia, proporcionada por Open
Society Fundation, la fundación liberal creada y dirigida por George
Soros, y a la que acusan de alentar revoluciones democráticas desde
Ucrania hasta Venezuela.

¿Llegará a ser más eficiente y aglutinadora que la disidencia
tradicional Cuba Posible como fuerza política, con su mensaje
intelectual de discrepancia suave, fresca y bajita de sal? ¿Merecerá que
el poder le conceda algunos escaños en una Asamblea Nacional reformada?

“No sabemos el ‘pasado que le espera’ a Cuba Posible. Lo más probable es
que implote: hay colocada suficiente dinamita en sus bases para hacerla
explotar desde adentro”, subrayó Almagro.

“Solo hay que esperar la orden. Orden detenida, creen algunos, porque
alrededor de Cuba Posible hay importantes hombres de negocios,
personalidades de izquierda y hombres y fundaciones de una larga
tradición humanitaria que pudieran ser útiles ante el caos que se
avecina. Los desafíos de Cuba Posible son los mismos de Cuba en todos
los tiempos: sobrevivir a los intereses personales, a los necesitados de
méritos y de dólares; sobrevivir a una Cuba encarnada en hombres cuyos
proyectos están por encima del bien de todos”, concluyó.

Source: Cuba Posible: ¿Nueva fuerza política en la isla? –
www.martinoticias.com/a/cuba-posible-nueva-fuerza-politica-en-cuba/124059.html

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