Represión en Cuba

No me pregunte, no voy a decir nada

“No me pregunte, no voy a decir nada”
Las autoridades cubanas han comenzado a hostigar a los familiares que
los ‘balseros del faro’ dejaron en la Isla
Viernes, junio 10, 2016 | Alberto Méndez Castelló

PUERTO PADRE, Cuba.- El veredicto del juez federal Darryl Gailes en el
caso de los balseros detenidos por la guardia costera estadounidense en
el faro American Shoal Light, sentará un precedente en la Ley de Ajuste
Cubano, y en consecuencia, el régimen de La Habana está actuando para
silenciar a estos inmigrantes.

De la veintena de cubanos atrapados en el Faro American Shoal Light,
posiblemente la mitad residen en Puerto Padre, ciudad perteneciente a la
oriental provincia Las Tunas.

“Como 11 muchachos (jóvenes) vecinos míos están en ese grupo,” dijo a
CubaNet, a condición de no divulgar su nombre, un residente del barrio
María Núñez en Puerto Padre.

El Camello, el nieto del Chino Dulcero, Tatica hijo de Cara de gallo,
uno flaco que vendía tarjetas de recargas, Yordanki, el hijo de Adela,
el nieto de Melba…, una ristra de apodos o indicaciones confusas, es lo
más que puede conocer quien trate de saber de estas personas que hoy
corren el riesgo de ser devueltas a Cuba en condición de anonimato,
cuales bultos en huacales o animales enjaulados.

En reuniones matutinas que las administraciones gubernamentales
sostienen con sus empleados diariamente para hacer adoctrinamiento
político, esta semana en Puerto Padre se ha indicado a los empleados
gubernamentales “cuidarse” de la investigación que “ellos” (la prensa
independiente) están haciendo de esta “salida ilegal” con el fin de que
se mantenga “la asesina” Ley de Ajuste Cubano y “más jóvenes” vayan a
Estados Unidos.

Ya desde la pasada semana la seguridad del Estado ha reforzado el
chequeo múltiple, (visual y con medios técnicos) que ejerce sobre este
corresponsal, influyendo sobre quienes, en este caso de los balseros,
están en posesión de información para que no la divulguen.

¿Sufren los familiares de estos balseros un típico caso de Síndrome de
Estocolmo? “No estaría mal que el cuarto poder (la prensa) haga algo por
estos muchachos”, dijo un abogado a este corresponsal. Pero escasa ayuda
puede darse a quién no está dispuesto a recibir auxilio.

Y este es el caso de Claribel Quevedo, madre del balsero Carlos Alberto
Borge Quevedo, hoy detenido en un guardacostas y en espera del veredicto
del juez Gailes tras ser capturado en el faro American Shoal Light, a
quién presentado por un amigo de ambos este corresponsal intentó
entrevistar sin conseguirlo:

“No me pregunte. No voy a decir nada. Ellos están allá y que sea lo que
vaya a ser. Además, yo no sé quién es usted,” dijo Claribel.

“¿Cómo que tú no sabes quién es él? Yo acabo de decirte quién es, que es
mi amigo y que tanto él como su periódico lo que quieren es ayudar,
publicar los nombres de quienes se fueron y por qué se fueron y están en
este problema,” dijo mi amigo a Claribel.

“No, yo no sé nada,” refutó Claribel, ahora hosca, aunque la noche
anterior, con cara risueña había dicho: “Mañana en casa de Francisco
hablamos.”

Algo parecido había sucedido con la madre del balsero apodado El
Camello: una amiga mutua había concertado la entrevista, pero los
familiares del balsero en peligro de ser regresado a Cuba nunca
acudieron para identificar ante la opinión pública internacional a su
ser querido, con todo el peligro que entraña ese retorno a Cuba cuando
del balsero no se conoce si no su apodo, el nombre de un animal, una
condición semejante a su actual cautiverio e incierto destino.

El balsero Livan Concepción, que también fuera capturado en el faro
American Shoal Light, es nieto de una señora nombrada Melba. Residía
Livan junto a su abuela en la avenida Máximo Gómez, justo en la esquina
de la calle Playa Girón, en el edificio de “los combatientes”, llamado
así puesto que sus apartamentos fueron otorgados a personas que gozan de
esa condición (de combatientes de la revolución cubana). Iba este
corresponsal a entrevistar a Melba, la abuela del balsero, cuando otro
vecino advirtió:

“No pierda su tiempo, ella es tremenda comecandela (comunista) y no le
dirá nada. Además, ya ahí (en el edificio) estuvo la seguridad del Estado”.

Es la persecución en ausencia que dentro de Cuba sufren estas personas
detenidas a bordo de un guardacostas de Estados Unidos. Y no cabe si no
preguntarse qué será de quiénes hasta se les prohíbe su identidad si
son regresados a Cuba en tan vulgar condición de anonimato, cuales
bultos postales sin remitente ni destinatario.

Source: “No me pregunte, no voy a decir nada” | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/no-me-pregunte-no-voy-a-decir-nada/

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