Represión en Cuba

Ileana de la Guardia “Castro fusiló a mi padre por rivalidad”

Ileana de la Guardia: “Castro fusiló a mi padre por rivalidad”
09 de diciembre de 2016 – 18:12 – Por Juan Juan Almeida García

Ileana de la Guardia, quien vive asilada en Francia, asegura que la
muerte de su padre y Ochoa sirvió para lanzar sobre ellos la acusación
hecha por la DEA de que Cuba estaba involucrada en operaciones de
narcotráfico internacional

A 27 años de la Causa Número 1, el proceso judicial que terminó con el
fusilamiento y arresto de varios altos oficiales del ejército y los
servicios secretos cubanos, Ileana de la Guardia, hija del entonces
coronel de la Seguridad del Estado del régimen de La Habana, considera
que la decisión de ejecutar a su padre fue un gesto aleccionador del
dictador cubano.

Según De La Guardia, quien vive asilada en Francia, Castro no admitió
las críticas que su padre y otros, como el general Arnaldo Ochoa
–también fusilado- hicieron sobre la necesidad de hacer cambios en el
país y aseguró que la muerte de su padre, Ochoa y otros dos oficiales
sirvieron para lanzar sobre ellos la acusación hecha por la DEA de que
Cuba estaba involucrada en operaciones de narcotráfico internacional.

¿Hasta el momento en que procesan a tu padre, quién era Ileana de la
Guardia, cómo te enteraste del proceso, cómo lo viviste?

En ese momento vivía en Cuba, había terminado mis estudios
universitarios y era Psicóloga. Me enteré de la afectación de mi padre y
de mi tío, Patricio de la Guardia, el mismo día. Nosotros no sabíamos
dónde estaban ni de qué se trataba el tema. Supimos en un momento dado
que estaban en Villa Marista [Oficinas Centrales de la Seguridad del
Estado Cubano], y fuimos allí; cuando llegamos nos dijeron que estaban
detenidos, no estaban arrestados; que teníamos que irnos y no nos podían
decir de qué se les acusaba. Así funciona la justicia en Cuba, justicia
entre comillas como digo yo porque no lo es. Pasó una semana, y me
dieron la autorización para ver a mi padre. Le pregunté si él sabía de
qué se trataba, de qué lo estaban acusando, me dijo que no, también le
pregunté si tendría juicio, dijo que no sabía. Ese mismo día por la
noche cuando llegué a la casa de mis abuelos me enteré por una llamada
telefónica de que al otro día tenía que presentarme en el teatro de las
Fuerzas Armadas (FAR), porque allí iba a haber un proceso contra ellos.
Imagínate esta noticia sin que tuvieran derecho a abogados. Los abogados
eran de oficio. El que le tocó a mi padre me dijo que para él era una
vergüenza defenderlo. El de Patricio nos dijo que él no había tenido
tiempo de leer el dossier y no sabía muy bien cómo defender a ese señor.
Ahí supimos que eran todos abogados del Ministerio del Interior
(MININT). Antes de empezar el juicio, antes de juzgarlos, el periódico
Granma publicó algunos titulares en lo que anunciaban la pena de muerte.
En primera plana salió “lavaremos con sangre esta ofensa a la patria”.
Estaba claro que la decisión del fusilamiento estaba tomada de antemano.

El juicio fue una especie de circo donde todos se acusaban o se auto
acusaban. Después supimos que habían sido chantajeados, que se tenían
que auto inculpar, para escapar de la pena de muerte, y para proteger a
la familia, hubo mucho chantaje con el tema de la familia. Así
transcurrió el juicio hasta el final; la familia quiso hacer apelación,
pero nos fue negado. Después, el Consejo de Estado en pleno y por
unanimidad se pronunció a favor del fusilamiento. Fueron fusilados justo
un mes después de ser arrestados, el General Arnaldo Ochoa, Martínez, el
asistente, mi padre, el coronel Antonio de la Guardia y su ayudante,
Amado Padrón.

La memoria de ese proceso trae imágenes de confusión y mucha división
dentro del alto mando militar; ¿cómo lo recuerdas y cuáles fueron las
repercusiones para ustedes, la familia?

La consecuencia para la familia fue estar vigilada todo el tiempo,
siempre había carros parados cerca de donde vivíamos, y cuando salíamos
iban estos carros con oficiales que nos vigilaban. También tuvimos
cámaras que nos filmaban desde las casas frente a la nuestra.

Tu padre, Patricio (hermano de tu padre Antonio de La Guardia) y el
general Arnaldo Ochoa eran hombres conocidos y admirados. En medio de
aquel proceso, ¿qué pasó con los amigos?

No podría decir que los amigos todos dejaron de vernos, creo que algunas
personas tenían miedo, otras no. Mantuve relaciones con mucha gente que
seguía viniendo a vernos. Sé que del MININT mandaron a muchas personas
para sus casas, a muchos oficiales, un porciento alto. Ese ministerio
fue tomado por Abelardo Colomé Ibarra, que hasta ese momento pertenecía
a las FAR. Hubo una toma del Ministerio del Interior por oficiales de
las Fuerzas Armadas.

¿Qué información tienes de la verdadera razón por la fueron fusilados tu
padre y el resto de los acusados en la Causa Número 1 de 1989?

Desde el inicio yo me doy cuenta enseguida de que a Ochoa y a Patricio
que estaban en África los ponen a la fuerza en el proceso. Todos estaban
acusados de tráfico de drogas y esto no tenía lógica. Si estaban
trabajando en África durante tantos años, dirigiendo las tropas cubanas
en África, cómo iban a ser acusados de algo que ellos no podían
controlar. Si había tráfico de drogas, y los barcos entraban a Cuba, lo
hacían cuando ellos estaban en África.

Después nos damos cuenta de que Raúl Castro en un discurso a las Fuerzas
Armadas que transmiten por la TV, dijo “esos oficiales que están
criticando que se vayan para Europa del este” y en un momento dice
“abajo Ochoa”.

Entonces, atando cabos vemos que Ochoa y el grupo de oficiales que
estaban a su alrededor criticaban mucho a Fidel Castro, al régimen por
la necesidad de cambios. Eso llegó a los oídos de Fidel y Raúl, porque
Ochoa se había encargado de hacerlo público, en el ejército y en
reuniones familiares. Además de decírselo a ellos.

Esta es la causa fundamental por la que Fidel decide eliminar a estos
oficiales. Por el aspecto político.

Al mismo tiempo, la DEA estaba acusando a Cuba de estar vinculada a un
tráfico de drogas hacia los Estados Unidos, y Castro encontró la
justificación perfecta para eliminar a estos militares y a la vez,
eliminar la acusación de la DEA sobre el gobierno cubano.

Antes de este suceso, ¿qué le escuchabas decir a tu padre de Fidel Castro?

A partir del año 86 u 87 empiezan a aparecer en Cuba artículos de prensa
muy críticos, en las revista Sputnik y Novedades de Moscú que hablaban
de la “glasnost” y de que Gorbachov estaba impulsando hacer cambios
rápidos. La gente lo leía en casa de mi papá se hablaba mucho de esto,
lo hablábamos en el jardín, creían que había micrófonos pero no les
importaba. El hecho de estar en un alto nivel y saber que los soviéticos
ya estaban cambiando el sistema, les hacía creer que Fidel Castro lo
aceptaría, pensaban que no podía estar tan loco para negarse a los
cambios. “Se tiene que dar cuenta de que esto no funciona más, hay que
dar libertades para que la gente opine, viaje, tengan derechos humanos”;
de todo eso hablaban ellos.

Cuando salgo de Cuba, primero a México luego a España, era muy difícil
hablar del tema, porque estábamos sin documentos, no teníamos residencia
en ningún lado, no teníamos asilo político. Y es en Francia, donde
recibimos apoyo, incluso el asilo político, cuando decido hablar con la
prensa, empiezan a salir artículos, los periodistas a investigar y
surgen más cosas; nos enteramos de que hay oficiales en Rusia que dicen
que Ochoa se reunió en Cuba con Gorbachov en privado, él hablaba ruso,
no había nadie presente, Gorbachov sólo quiso hablar con Ochoa, eso
Fidel no lo pudo soportar.

Ochoa no se callaba nada. Delante de mí un día, en casa de Patricio,
dijo, esto tiene que cambiar, no puede seguir así, este hombre está
loco, qué vamos hacer con el loco.

En Cuba siempre se dijo que el escritor García Márquez, Premio Nobel de
Literatura y amigo personal de Fidel Castro, trató de interceder para
que no fusilaran a tu padre y a Arnaldo Ochoa, ¿es cierto?

Lo que me consta, porque fuimos mi esposo Jorge Masetti y yo, es que le
llevamos una carta a García Márquez, de parte de mi abuela, para que
interviniera y no fusilaran a estos oficiales, entre ellos mi padre. Él
nos dijo “yo voy a hacer todo lo posible, pienso que eso no conviene, he
tratado de transmitirle a Fidel Castro que esto no conviene para él
mismo”. Pero nunca tuve pruebas de si lo hizo.

Después del fusilamiento, ¿volviste a ver García Márquez alguna vez, te
dijo algo al respecto?

No, nunca más, ya yo era la hija de un traidor. García Márquez era un
hombre de poder, amigos de los hombres de poder. Después de fusilado, mi
padre dejó de ser un hombre de poder, era una víctima.

¿Tuviste oportunidad de hablar con tu padre después de la condena y
antes del fusilamiento?

Sí, antes del proceso, después durante el proceso tuve una visita, donde
él me dio a entender que le pidieron que se hiciera cargo y que después
no lo iban a fusilar, pero que había chantaje con la familia también y
con su vida, que si no decía eso [se inculpaba], lo fusilaban. Y lo
fusilaron. La visita anterior al fusilamiento, que fue muy personal, me
dijo “esto se va a poner muy malo, pero muy malo, este país”. Después
vino el “período especial (grave crisis económica)”. Él sabía lo que le
esperaba a Cuba.

¿Has vuelto a tener noticias de tu tío Patricio, donde vive, el Gobierno
le pasa alguna pensión como jubilado?

No puedo hablar mucho de esto porque es un poco delicado, lo que sí te
puedo decir es que él pinta, porque ellos [Antonio y Patricio de la
Guardia] eran pintores antes de ser militares, y estudiaron en una
escuela de pintura en los EEUU. Y pinta muy bien. Él vive en la casa de
la familia, no es una casa que le dio el Estado cubano. Nuestra familia
tenía propiedades antes de 1959. No hablo mucho de él actualmente,
porque si digo dónde está o hablo demasiado lo vuelvan a meter preso.

¿Tienes contacto con la familia del general Ochoa u otro fusilado?

No, ninguna relación.

En el año 2006, por motivos de enfermedad, Fidel Castro cede el mando
del país a su hermano Raúl. Al siguiente día de ese anuncio, yo entré en
la cafetería del teatro Karl Marx de La Habana, me encontré con una de
las hijas del General Ochoa y me dijo: “Yo no quiero que se muera, yo
quiero que Fidel sufra por lo menos la mitad de lo que ha sufrido mi
familia. ¿Qué sentiste entonces, cuando te enteraste, y cuál fue tu
reacción al enterarte que Fidel Castro había muerto?

Al principio no lo creía. Cuando llamaron de EEUU y mi esposo respondió
el teléfono, le dije: “¿otra vez se murió?”, quiero seguir descansando,
déjenme tranquila. Después cuando me levanté y tuve conciencia del hecho
real, fue como una sensación de alivio. Mi marido me preguntó ¿qué es lo
que sientes? Le dije un alivio grandísimo. Lo que pasa es que para mí es
como que ya había muerto espiritualmente. Además, ya yo sabía que estaba
enfermo y que había perdido un poco la cabeza, por las cosas que decía.
Para mí era como una sombra, un fantasma, pero esa sensación de alivio y
de alegría era también porque ese símbolo de la represión, ya no está,
no existe.

¿La muerte de Fidel Castro, modifica o altera, lo que significa para
ustedes el 13 de Julio 1989?

Hasta cierto punto, te digo que para mí es un alivio que el responsable,
el que decidió la muerte de mi padre se haya muerto, y en cierto sentido
me da alegría, tengo que reconocerlo. Yo no puedo decir que la muerte
del que mandó a fusilar a mi padre me da tristeza, es absurdo. Eso sería
hipocresía.

¿Qué representa Raúl Castro?

Para mí Raúl Castro representa la continuación del sistema. Con ciertas
particularidades distintas a las del hermano. Son dos personas
diferentes y tienen maneras de dirigir diferentes. Los dos tienen ese
aspecto dogmático de la ideología, pero quizás Raúl es un poco más
pragmático, de ahí los cambios que ha hecho a nivel económico. Siempre
he dicho que es mejor que haya cambios aunque sean muy pequeños. Por eso
he estado de acuerdo con la visita de Obama, la apertura del turismo y
ciertos intercambios; porque es el cubano el que va a aprovechar eso.
Desgraciadamente el régimen se aprovecha de esa situación, pero el
cubano de base también, los que han podido poner algún negocio se
benefician y con eso ayuda a la familia y a otros cubanos. Y es mejor
eso que nada, lo que pasa que no es suficiente.

El país no va a cambiar hasta que no haya cambios políticos reales.

¿Después del fusilamiento de tu padre, has conversado o coincidido con
alguno de los hijos de Fidel o Raúl? Si ocurriera, ¿qué le dirías?

No, jamás, no. Yo no los conocía. Nunca fui a ningún lugar donde
pudieran estar los hijos de Fidel Castro. Si conocí a dos hijas de Raúl,
pero no eran amigas mías, coincidimos en algún lugar. Mariela también
estudió sicología, entonces nos cruzamos una vez en algún lugar.

¿Cómo ves el futuro inmediato de Cuba?

En lo inmediato, como está ahora, desarrollo del turismo y los cubanos
sobreviviendo. Eso por ahora es lo que quiere el Gobierno para no tener
conflictos con el pueblo a nivel social por lo difícil de la situación
económica.

A nivel político, ellos están demostrando que si tienen que reprimir a
las personas por estar en las calles, por escribir ciertas cosas en los
blogs, lo harán. Van a tratar de mantener la situación así. Habrá que
esperar a ver si se dan cuenta de que un país no se desarrolla si no hay
libertad

Tú familia, como muchas otras, anda desperdigada por el mundo ¿Crees que
volverán a reunirse en Cuba?

No sé, la verdad que es muy difícil la respuesta. Viendo las cosas como
están, sabiendo que Raúl Castro ha puesto en los sectores más
importantes del país a sus hijos y a la familia, tomando el control del
país con vistas al futuro. De verdad no puedo decirte un sí o un no,
sino sé lo que va a pasar, tendría que ser una situación que permita
regresar a un lugar con ciertas garantías de justicia y legales.

¿Demoraría entonces poderle dar un abrazo a tu tío Patricio?

Por el momento se va a demorar si es que ellos no hacen cambios y
aceptan que uno puede ir allí con opiniones diferentes, con lo que he
dicho públicamente afuera. No creo que yo pueda ir.

Source: Ileana de la Guardia: Castro fusiló a mi padre por rivalidad |
Cuba –
www.diariolasamericas.com/america-latina/ileana-la-guardia-castro-fusilo-mi-padre-rivalidad-n4109803

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