Represión en Cuba

Tres ejes para hacer una Cuba viable

Tres ejes para hacer una Cuba viable
Sin leyes claras, sin instituciones diáfanas y sin políticas públicas
transparentes, el país se rige hoy por las reglas de la jungla
Miércoles, diciembre 14, 2016 | Marlene Azor Hernández

MÉXICO.- He leído en varias ocasiones desde el año pasado, el rumor, que
no noticia firme, sobre varias leyes importantes que se deben dictar en
el país, luego de diez años de reformas del gobierno de Raúl Castro. Los
rumores de nuevas leyes son: una ley de empresas “socialistas”,
anunciada en el 2015 para publicarse en el 2017, una nueva ley electoral
que ¿sería? para el 2018, una reforma constitucional que nadie precisa
para cuando, el respaldo de la personalidad jurídica para las PYMES
anunciada para el quinquenio 2016-2021 y una nueva ley de cine anunciada
para el mismo período en los Lineamientos. Resulta asombrosa la lentitud
del gobierno para legalizar en algo la actividad económica, social y
cultural, que hasta ahora navega en la más evidente arbitrariedad. Las
pérdidas por los costos de oportunidad son enormes, el país sigue
atascado en una crisis endémica y la nomenclatura paralizada y/o
acumulando su capital propio. Mientras los países “normales” se toman
dos o tres meses para elaborar, revisar y aprobar una ley, el gobierno
cubano se toma diez años y no las produce ni las cambia: elimina algunas
prohibiciones y crea un nuevo código laboral que reproduce la
prohibición de la libertad sindical, de huelga y la defensa de un
salario mínimo que responda al trabajo necesario.

Límites absurdos a la actividad económica, restricciones sociales de la
pobreza generalizada y disminución de la seguridad social que no se
publican, represiones a artistas e intelectuales completamente
arbitrarias y la sistemática represión funesta a la discrepancia sean
opositores o no lo sean.

El gobierno cubano está fuera del tiempo real de la política: autárquico
y atrincherado en sí mismo, siempre mirando hacia fuera a ver cómo están
los aires, haciendo una febril política exterior de apoyo político, y
sin enmendar los graves problemas nacionales. Estos no son importantes
para el gobierno que sólo busca nuevos subsidios en el exterior.
¿Independencia nacional?

Con una fuerte contracción económica anunciada desde julio de este año,
el gobierno impone nueve días de duelo y moviliza todos los recursos en
transporte y petróleo para compulsar a la población a hacer tributos al
tirano fallecido y para entorpecer la actividad económica del país. Los
símbolos, y no la pobreza real, es lo que preocupa al gobierno cubano.

Dictadura al fin, no rinde cuentas de esta insensibilidad política
contra la ciudadanía que no ve opciones y se marcha en masa del país.

Para hacer un país viable hay que trazar no los Lineamientos y la
Conceptualización, documentos que por su tónica general, falta de plazos
y sus lentos cambios, sólo sirven para continuar en la más absoluta
arbitrariedad. Son imprescindibles las leyes que legalicen la actividad
económica, social y cultural, civil y política, porque sin reglas claras
se produce ese caos en el cual vive la sociedad cubana a diario: el
reino de la arbitrariedad, la incertidumbre y la corrupción.

Para hacer un país viable, es necesario contar con instituciones que
respalden las leyes del país, al margen del PCC, los militares y los
órganos de la seguridad del estado, y no, como apuntan hace rato muchos
sectores de la sociedad civil independiente, unas instituciones
disfuncionales que no sirven a los fines para los cuales fueron creadas,
salvo el MININT, que tiene sus mecanismos arbitrarios de represión bien
aceitados.

Para hacer un país viable hay que hacer políticas públicas sensatas, que
sean bien diseñadas, y puedan ser evaluadas por ciudadanos y
especialistas, sin tener necesidad de hacer “aproximaciones” o
convertirse en detective y no en investigador, para de todas formas no
tener los datos y las evaluaciones más precisas sobre las ocultas e
incompetentes políticas públicas.

Ningún Ministerio involucrado en la economía ni las numerosas OCDEs
producen de acuerdo a la demanda nacional. Es la economía de la penuria.

Sólo un botón de muestra: La política de la seguridad social en el país
es errática.

El investigador Carmelo Mesa Lago señala:

“Es que ha habido una notable reducción de la asistencia social. En el
VI Congreso del Partido de 2011 se acordó que a aquellas personas
jubiladas y pensionadas con alguien en la familia en condición de
ayudarlos se le retiraría la pensión. Ha habido una caída drástica tanto
en términos de números de personas que reciben asistencia social como en
términos de presupuesto. La reducción presupuestaria es de 2,2% a 0,3%
entre 2008 y 20013. La reducción de la población atendida es 5,3% a
1,5%. Claro, la política de la focalización se aplica en todas partes
para evitar que los beneficios lleguen a los que no las necesitan, pero
Cuba tiene una situación muy especial de necesidad a nivel nacional.
Entonces, decirle a la gente “si tú tienes familiares o parientes que te
ayuden ya no te doy pensión”, conlleva que esas personas pueden estar en
una situación muy difícil también. Eso afecta enormemente a los
jubilados y pensionados y va en contra de lo que está ocurriendo y es
que, las reformas económicas son racionales, y yo estoy de acuerdo con
ellas, pero, muchas provocan efectos sociales adversos. Si hay una
expansión de la población vulnerable, como estoy seguro que la hay -para
no decir pobre-, en vez de reducirse la asistencia social debe
extenderse. Para paliar los efectos adversos de las reformas
estructurales debe haber una red mínima de protección social.[1]”

“Las fuerzas armadas (FAR) y el personal de seguridad interna (MININT),
cuentan con programas separados de pensiones que son más generosos y
costosos que el sistema general de seguridad social… Para financiarlo
adecuadamente se necesitaría una cotización salarial de 118%, por lo que
en la actualidad el Estado financia todos los gastos de este
programa.[2]“, agrega Mesa Lago.

¿Por qué los órganos represivos del país tienen este sistema de
seguridad social, muy por encima del resto de la población, cuando no
producen ni bienes ni servicios para el desarrollo económico de la nación?

Sin leyes claras con reglamentos de ley que limiten la arbitrariedad,
sin instituciones diáfanas que respondan a los intereses de los
ciudadanos, y sin transparencia en las políticas públicas, tenemos un
país desvencijado que vive una cotidianidad con las reglas de la jungla.

[1] Carmelo Mesa Lago “Las reformas en Cuba: racionales pero con efectos
sociales adversos. La educación en el mapa de la política social actual”
Cubaposible.com 4 de junio 2015,
[2] Carmelo Mesa Lago Cuba en la era de Raúl Castro, España Colibrí
2012. p 200

Source: Tres ejes para hacer una Cuba viable | Cubanet –
www.cubanet.org/destacados/tres-ejes-para-hacer-un-pais-viable/

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