Represión en Cuba

La dictadura castrista jamás permitirá la reforma legal y el acceso libre a Internet a la ciudadanía y al periodismo no oficial

La dictadura castrista jamás permitirá la reforma legal y el acceso
libre a Internet a la ciudadanía y al periodismo no oficial, editorial 477
18 Abril, 2017 6:29 pm por Primavera Digital en Cuba

La Habana, Cuba, Redacción, (PD) Los dos grandes retos que se enfrentan
en las calles con el dueño de Cuba son reformar el marco legal que
impide el pleno respeto a la libertad de expresión y abaratar y liberar
el acceso a Internet entre la población.

Al acoso y la intimidación por parte de las autoridades se suman a las
restricciones impuestas desde anticuadas y restrictivas disposiciones
legales que conforman el entramado de control totalitario absoluto que
frena e impide el avance y ejercicio de todas las libertades, con
inclusión de la libertad de prensa.

Los periodistas desde hace mucho y los blogueros más recientemente, han
abierto a su cuenta y riesgo nuevos espacios para la libertad de
expresión y el periodismo emprendedor. Lo han hecho afirmados en zonas
muy peligrosas y restringidas por los estrechos, ambivalentes y
restrictivos marcos jurídicos existentes.

La aparente permisibilidad informativa independiente no es una señal de
un cambio real en Cuba. Aún queda por hacer porque la amenaza de
arrestos arbitrarios, posibilitados por ambiguas disposiciones legales y
las siempre presentes limitaciones sobre el acceso a Internet frenan el
avance de la libertad de prensa y del resto de los derechos y libertades
conculcados.

Existe el proyecto conocido como “Operación Verdad”, que usa a jóvenes
cíber-policías de la UCI de forma priorizada y a militantes de la Unión
de Jóvenes Comunistas. Ellos se encargan por mandato de la policía
Seguridad del Estado (DSE) de supervisar las conversaciones en Internet
en busca de señales de disidencia y responder con comentarios a
periodistas independientes y blogueros críticos.

Es de destacar que las normativas, desde la Constitución hasta el Código
Penal, limitan la capacidad de los periodistas de informar de manera
crítica e independiente, ya que la Constitución vigente prohíbe toda
propiedad privada sobre medios de difusión que no sea la propiedad
impuesta sobre todo, de la élite gobernante y su partido único. Así,
esta estipula que los medios masivos son de esa ambigua propiedad social
que no es otra cosa que propiedad del Estado, y el Estado son ellos o
quienes ellos designen.

El Código Penal aun contempla penas de hasta tres años de cárcel por
calumniar, difamar o injuriar a los altos funcionarios públicos, y de
hasta cuatro años de prisión por difundir noticias falsas que “pongan en
peligro o que desacrediten el prestigio” del Estado.

Debe tomarse en cuenta que continúa vigente la Ley de Dignidad Nacional
de 1997 que prevé hasta diez años de prisión por colaborar con “medios
del enemigo”, o la Ley de Protección de la Independencia Nacional, que
incluye penas de hasta ocho años por acumular, reproducir o distribuir
materiales subversivos.

Otro aspecto relevante es el escaso y mínimo acceso que se tiene en Cuba
a Internet, lo que de hecho es el mayor obstáculo para que algún
periodista se vuelva relevante dentro de Cuba. Pese a los avances
logrados en los últimos años, la mayoría de los contenidos de los
trabajos periodísticos independientes se consumen y se accede a los
mismos, fuera de la isla.

Aunque Cuba cuenta ya con la primera conexión de fibra óptica de alta
velocidad, desde un cable submarino que conecta la isla con Venezuela
desde 2013, y con el primer sistema nacional de correos electrónicos
para teléfonos móviles, esto está bajo un severo, restrictivo y estricto
control.

Más allá de medidas anunciadas y adoptadas por ETECSA (el monopolio de
las comunicaciones del estado) y las promesas de los mandamases
verdeolivo de que para el año 2020 la mitad de la población tendrá
acceso a la web, Cuba sigue con el índice de conectividad más bajo del
hemisferio (hay menos de 200 puntos de acceso público a wifi en toda la
isla).

El régimen castrista alega que es resultado del embargo y de las
limitaciones de una economía en vías de desarrollo, pero desde la
apertura de las relaciones con Estados Unidos en 2014, no se han
anunciado contratos importantes sobre acceso a Internet, salvo un centro
patrocinado por Google que es más gesto simbólico que solución.

Por todo ello, hasta que la presión internacional no les obligue a que
se permitan medios y cooperativas de prensa privados, no se estimulará a
la prensa estatal a funcionar de forma creíble e independiente y a
informar de manera crítica. Solo esto acabará con las citaciones, las
detenciones breves y el acoso a los periodistas independientes. Para
ello, todos deberemos disponer del “…derecho a ser honrados, a pensar y
hablar sin hipocresía”. Digamos que a escribir e informar también, sin
este derecho, no habrá avance ni cosa alguna de relevancia.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

Source: La dictadura castrista jamás permitirá la reforma legal y el
acceso libre a Internet a la ciudadanía y al periodismo no oficial,
editorial 477 | Primavera Digital –
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